
El 2008 siempre quedará en el recuerdo como TU año. El tuyo y sobre todo el mío, el de los nuevos sentimientos y las nuevas experiencias. El de la indecisión, la incomunicación, la infravaloración…
Sin quererlo te has vuelvo lejano y totalmente ajeno, como si no pertenecieses a mi pasado reciente.
Me he prometido a mi misma que este nuevo año, aunque odie los impares y especialmente el número nueve, será mucho mejor que el anterior. De momento empieza bien: Los dos problemas que más me atormentaban a finales del pasado año han sido arreglados. Mi absurda preocupación por ti y tu entorno ya no seguirán ahí, me sois indiferentes; por otro lado, la amistad tan importante que en esos momentos pendía de un hilo ha vuelto a salir a flote.
Conservo mis amistades de toda la vida y las más o menos recientes que se han vuelto muy importantes para mí. Vuelvo a retomar contacto con personas que habían quedado un poco olvidadas y conozco gente nueva que me aporta más de lo que puedo pedir. En cuanto al amor, que espere sentado por mí: no quiero saber nada de él si esto ha sido todo lo que podía ofrecerme.