Lo que tan importante fue en su momento de repente deja de serlo,desvinculándose de tu vida sin que realmente te importe demasiado. Te quedas con el regustillo amargo de lo efímero, y te asustas.
Te asustas porque esperabas que todo acabase de otra forma. Aprendes de la gente y sobre todo de ti misma, de los extremos a los que eres capaz de llegar y las estupideces que haces cuando asimilas que se te está yendo todo de las manos sin que puedas hacer nada para evitarlo. Despues de todo, lo único que me reprocho es haber sido siempre tan hermética y quizá un tanto precipitada: dos rasgos de mi carácter que sería dificil cambiar a estas alturas.
Resultado: Ya no tendrás que soportar mis insolencias y yo no tendré que aguantar que me tomes el pelo descaradamente.